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LOS EVANGELIOS DE SEPTIEMBRE

Los temas de los cuatro domingos de los evangelios de Marcos son los siguientes:
-la tradición y lo verdaderamente puro e impuro;
-la curación de un sordo;
-el anuncio de la pasión y la discusión con sus seguidores;
-el segundo anuncio de la pasión y lo importante en el reino de Dios.
Todas enseñanzas que nace de una nueva visión de la Ley y los Profetas.
El primer lunes de Septiembre inicia la lectura continuada de Lucas en la sinagoga de Nazaret (14,16-30). Lecturas que se extenderá hasta el final del año litúrgico y el inicio del Adviento.
 
 
2 al 8 de Septiembre 2018
Vigésima segunda Semana del Tiempo Ordinario
 
 
Se inicia la semana con una extraordinaria perícopa de Marcos donde Jesús reprocha a los fariseos por trastocar el verdadero sentido de la ley: las tradiciones humanas por la Ley de Moisés, las tradiciones de la justicia por las de las imposiciones religiosas.
La lectura continuada de Lucas nos presenta a Jesús en Nazaret su patria, proclamando su misión y a continuación lo vemos enseñando en Cafarnaúm donde habló con autoridad y curó a un endemoniado.
El día miércoles continúa la acción de Jesús en su pueblo adoptivo, en la casa de Simón y allí cura innumerables enfermos, pero, cansado se retira a un lugar solitario. El jueves se presenta la pesca infructuosa de Simón en contraposición de la rica pesca por dar crédito a palabra de Jesús. El viernes, a través de proverbios hebreos, Jesús indica la novedad de su misión y el sábado, en el papel de Mesías reclama que la vida viene antes de la ley.
 
Domingo 2 de Septiembre de 2018
Evangelio según Marcos 7,1-23
 
En la época del N.T. se interpretaban y se observaban estrictamente las prescripciones alimenticias. Antes de comer, los fariseos se lavaban cuidadosamente las manos hasta el codo, (Cf Mt 15,1-9  y  Mc 7,1-23),  también lavaban cuidadosamente los platos (Mt 23,25 y Mc 7,4), a fin de no tomar ni tocar nada impuro.
 
Los fariseos se juntaron en torno a Jesús, y con ellos había algunos maestros de la Ley llegados de Jerusalén. Esta gente se fijó en que algunos de los discípulos de Jesús tomaban su comida con manos impuras, es decir, sin habérselas lavado antes. Porque los fariseos, al igual que el resto de los judíos, están aferrados a la tradición de sus mayores, y no comen nunca sin haberse lavado cuidadosamente las manos. Tampoco comen nada al volver del mercado sin antes cumplir con estas purificaciones. Y son muchas las tradiciones que deben observar, como la purificación de vasos, jarras y bandejas.
Por eso los fariseos y maestros de la Ley le preguntaron: « ¿Por qué tus discípulos no respetan la tradición de los ancianos, sino que comen con manos impuras?»
Jesús les contestó: « ¡Qué bien salvan ustedes las apariencias! Con justa razón profetizó de ustedes Isaías cuando escribía: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me rinden de nada sirve; las doctrinas que enseñan no son más que mandatos de hombres. Ustedes descuidan el mandamiento de Dios por aferrarse a tradiciones de hombres.»
Y Jesús añadió: «Ustedes dejan tranquilamente a un lado el mandato de Dios para imponer su propia tradición. Así, por ejemplo, Moisés dijo: Cumple tus deberes con tu padre y con tu madre, y también: El que maldiga a su padre o a su madre es reo de muerte. En cambio, según ustedes, alguien puede decir a su padre o a su madre: «Lo que podías esperar de mí es “consagrado”, ya lo tengo reservado para el Templo.» Y ustedes ya no dejan que esa persona ayude a sus padres. De este modo anulan la Palabra de Dios con una tradición que se transmiten, pero que es de ustedes. Y ustedes hacen además otras muchas cosas parecidas a éstas.»
Jesús volvió a llamar a la gente y empezó a decirles: «Escúchenme todos y traten de entender. Ninguna cosa que de fuera entra en la persona puede hacerla impura; lo que hace impura a una persona es lo que sale de ella. El que tenga oídos, que escuche.»
Cuando Jesús se apartó de la gente y entró en casa, sus discípulos le preguntaron sobre lo que había dicho. El les respondió: « ¿También ustedes están cerrados? ¿No comprenden que nada de lo que entra de fuera en una persona puede hacerla impura? Pues no entra en el corazón, sino que va al estómago primero y después al basural.» Y luego continuó: «Lo que hace impura a la persona es lo que ha salido de su propio corazón. Los pensamientos malos salen de dentro, del corazón: de ahí proceden la inmoralidad sexual, robos, asesinatos, infidelidad matrimonial, codicia, maldad, vida viciosa, envidia, injuria, orgullo y falta de sentido moral. Todas estas maldades salen de dentro y hacen impura a la persona.»
Paso paralelo en el Evangelio según: Mt 15,1-20.
 
Lunes 3 de Septiembre de 2018
Evangelio según Lucas 4,16-30
 
Nazaret era una aldea de Galilea situada a 24 Km al sudoeste de la ciudad Tiberíades (actualmente Nasira) a la orilla del lago de Genezaret y a seis Km de Séforis, la capital de Galilea en el primer siglo de nuestra era. Allí Jesús anuncia su misión en una asamblea sabatina del pueblo.
 
Llegó a Nazaret, donde se había criado, y el sábado fue a la sinagoga, como era su costumbre. Se puso de pie para hacer la lectura, y le pasaron el libro del profeta Isaías. Jesús desenrolló el libro y encontró el pasaje donde estaba escrito: El Espíritu del Señor está sobre mí. El me ha ungido para llevar buenas noticias a los pobres, para anunciar la libertad a los cautivos y a los ciegos que pronto van a ver, para poner en libertad a los oprimidos 1 y proclamar el año de gracia del Señor.
Jesús entonces enrolló el libro, lo devolvió al ayudante y se sentó, mientras todos los presentes tenían los ojos fijos en él. Y empezó a decirles: «Hoy se cumplen estas palabras proféticas y a ustedes les llegan noticias de ello.»
Todos lo aprobaban y se quedaban maravillados, mientras esta proclamación de la gracia de Dios salía de sus labios. Y decían: « ¡Pensar que es el hijo de José!» Jesús les dijo: «Seguramente ustedes me van a recordar el dicho: Médico, cúrate a ti mismo. Realiza también aquí, en tu patria, lo que nos cuentan que hiciste en Cafarnaúm.»
Y Jesús añadió: «Ningún profeta es bien recibido en su patria. En verdad les digo que había muchas viudas en Israel en tiempos de Elías, cuando el cielo retuvo la lluvia durante tres años y medio y una gran hambre asoló a todo el país. Sin embargo Elías no fue enviado a ninguna de ellas, sino a una mujer de Sarepta, en tierras de Sidón. También había muchos leprosos en Israel en tiempos del profeta Eliseo, y ninguno de ellos fue curado, sino Naamán, el sirio.»
Todos en la sinagoga se indignaron al escuchar estas palabras; se levantaron y lo empujaron fuera del pueblo, llevándolo hacia un barranco del cerro sobre el que está construido el pueblo, con intención de arrojarlo desde allí. Pero Jesús pasó por medio de ellos y siguió su camino.
Paso paralelo en el Evangelio según: Mt 13,53. Mc 6,1-6.
 
Martes 4 de Septiembre de 2018
Evangelio según Lucas 4,31-37
 
Jesús acostumbraba, como judío observante, reunirse los días sábado para escuchar las enseñanzas de la Torah. En esa reuniones se leía la ley, se hacia los comentarios al texto y se cantaban salmos. Jesús aprovecha las reuniones para dar a conocer su misión.
 
Jesús bajó a Cafarnaúm, pueblo de Galilea. Enseñaba a la gente en las reuniones de los sábados, y su enseñanza hacía gran impacto sobre la gente, porque hablaba con autoridad.
Se hallaba en la sinagoga un hombre endemoniado, y empezó a gritar: « ¿Qué quieres de nosotros, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Yo sé quién eres: Tú eres el Santo de Dios.» Jesús amenazó al demonio, ordenándole: «Cállate y sal de ese hombre.» El demonio lo arrojó al suelo, pero luego salió de él sin hacerle daño alguno.
La gente quedó aterrada y se decían unos a otros: « ¿Qué significa esto? ¿Con qué autoridad y poder manda a los demonios? ¡Y miren cómo se van!» Con esto la fama de Jesús se propagaba por todos los alrededores.
Pasos paralelos en los Evangelios según: Mc 1,21-28. Mt 7,28-29.
 
Miércoles 5 de Septiembre de 2018
Evangelio según Lucas 4,38-44
 
Simón, que Jesús llamó Pedro, habitaba con su suegra en la ciudad de Cafarnaúm y Jesús se hospedaba en su casa.
 
Al salir Jesús de la sinagoga fue a casa de Simón. La suegra de Simón estaba con fiebre muy alta, y le rogaron por ella. Jesús se inclinó hacia ella, dio una orden a la fiebre y ésta desapareció. Ella se levantó al instante y se puso a atenderlos.
Al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos de diversos males se los llevaban a Jesús y él los sanaba imponiéndoles las manos a cada uno. También salieron demonios de varias personas; ellos gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios», pero él los amenazaba y no les permitía decir que él era el Mesías, porque lo sabían.
Jesús salió al amanecer y se fue a un lugar solitario. La gente lo andaba buscando, y los que pudieron dar con él le insistían para que no se fuera de su pueblo. Pero Jesús les dijo: «Yo tengo que anunciar también a las otras ciudades la Buena Nueva del Reino de Dios, porque para eso he sido enviado.»
Salió, pues, a predicar por las sinagogas del país judío.
Pasos paralelos en los Evangelios según: Mc 1,29-39. Mt 8,14-17.
 
Jueves 6 de Septiembre de 2018
Evangelio según Lucas 5,1-11
 
La gente se agolpaba alrededor de Jesús para escucharle por enseñar palabras de Dios, es decir, anunciaba Buenas Noticias con autoridad.
 
Cierto día la gente se agolpaba a su alrededor para escuchar la palabra de Dios, y él estaba de pie a la orilla del lago de Genesaret. En eso vio dos barcas amarradas al borde del lago; los pescadores habían bajado y lavaban las redes. Subió a una de las barcas, que era la de Simón, y le pidió que se alejara un poco de la orilla; luego se sentó y empezó a enseñar a la multitud desde la barca.
Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: «Lleva la barca mar adentro y echen las redes para pescar.» Simón respondió: «Maestro, por más que lo hicimos durante toda la noche, no pescamos nada; pero, si tú lo dices, echaré las redes.» Así lo hicieron, y pescaron tal cantidad de peces, que las redes casi se rompían. Entonces hicieron señas a sus asociados que estaban en la otra barca para que vinieran a ayudarles. Vinieron y llenaron tanto las dos barcas, que por poco se hundían.
Al ver esto, Simón Pedro se arrodilló ante Jesús, diciendo: «Señor, apártate de mí, que soy un hombre pecador.» Pues tanto él como sus ayudantes se habían quedado sin palabras por la pesca que acababan de hacer. Lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, compañeros de Simón.
Jesús dijo a Simón: «No temas; en adelante serás pescador de hombres.». En seguida llevaron sus barcas a tierra, lo dejaron todo y siguieron a Jesús.
Pasos paralelos en los Evangelios según: Mt 4,18-22. Mc 1,16-20.
 
Viernes 7 de Septiembre de 2018
Evangelio según Lucas 5,33-39
 
El ayuno es abstinencia total o parcial de alimento y bebidas, también puede ser de relaciones sexuales. El ayuno formaba parte de los ritos de penitencia (1Sm 7,6. Jl 1,14; 2,15). Se proclamaban días de ayuno para implorar a Dios la lluvia que se hacía esperar demasiado. Los fariseos ayunaban dos veces por semana, igual a los discípulos de Juan el Bautista.
 
Algunos le dijeron: «Los discípulos de Juan ayunan a menudo y rezan sus oraciones, y lo mismo hacen los discípulos de los fariseos, mientras que los tuyos comen y beben.» Jesús les respondió: «Ustedes no pueden obligar a los compañeros del novio a que ayunen mientras el novio está con ellos. Llegará el momento en que les será quitado el novio, y entonces ayunarán.»
Jesús les propuso además esta comparación: «Nadie saca un pedazo de un vestido nuevo para remendar otro viejo. ¿Quién va a romper algo nuevo, para que después el pedazo tomado del nuevo no le venga bien al vestido viejo? Nadie echa tampoco vino nuevo en envases de cuero viejos; si lo hace, el vino nuevo hará reventar los envases, se derramará el vino y se perderán también los envases. Pongan el vino nuevo en envases nuevos.
Y miren: el que esté acostumbrado al añejo no querrá vino nuevo, sino que dirá: El añejo es el bueno.»
Pasos paralelos en los Evangelios según: Mt 9,14-17. Mc 2,18-22.
 
Sábado 8 de Septiembre de 2018
Evangelio según Lucas 6,1-5
 
Panes ácimos son tortas delgadas y sin levaduras, se amasaban cuando surgía un compromiso imprevisto (Gn 18,6; 19,3, cf Ex 12,33s) y en tiempo de la recolección (Rut 2,14. Jos 5,11); estaban prescritas para todos los sacrificios que entraba el pan (Lv 2,4,11; 7,12; 8,2. Nm 6,15. Ex 23,18; 34,25. Lv 7,13; 23,17: el pan fermentado no sirve para las ofrendas). Eran obligatorias, además, como panes de la proposición y durante los siete días de la fiesta de los ácimos (Ex 2,15-20; 23,15; 34,18. Dt 16,1-8), antigua celebración cananea que adoptaron los israelitas y la que más tarde dieron carácter histórico asociándola con la Pascua.
 
Un sábado, Jesús atravesaba unos sembrados, y sus discípulos cortaban espigas, las desgranaban en las manos y se comían el grano. Algunos fariseos les dijeron: « ¿Por qué hacen lo que no está permitido hacer en día sábado?» Jesús les respondió: « ¿Ustedes no han leído lo que hizo David, y con él sus hombres, un día que tuvieron hambre? Pues entró en la Casa de Dios, tomó los panes de la ofrenda, los comió y les dio también a sus hombres, a pesar de que sólo estaba permitido a los sacerdotes comer de ese pan.» Y Jesús añadió: «El Hijo del Hombre es Señor y tiene autoridad sobre el sábado.»
Pasos paralelos en los Evangelios según: Mc 2,23-28. Mt 12,1-8.
 
 
9 al 15 de Septiembre 2018
Vigésima tercera Semana del tiempo Ordinario
 
La semana inicia con el evangelio de Marcos que narra el largo recorrido hecho por Jesús hasta Tiro y Sidón y regresando dando la vuelta completa al lago de Genezaret, pasando por la Decápolis, lado sureste del lago, donde curó un sordo mudo.
El lunes continúa la lectura de Lucas con una curación en sábado en contra de la ley estricta e injusta de los fariseos y después de proclamar las bienaventuranzas (las cuatro de Lucas) llama a 12 de sus discípulos para que los siga.
El miércoles Jesús presenta las bienaventuranzas y las malaventuranzas y el jueves la regla de oro “hagan a los demás lo que quieren recibir” y la de amar a los enemigos. Termina la semana con la práctica de la voluntad del Señor.  
 
Domingo 9 de Septiembre de 2018
Evangelio según Marcos 7, 31-37
 
Tiro y Sidón, en territorio fenicio, corresponden a las actuales ciudades y pertenecen al territorio libanés. Tiro fue fuertemente bombardeada por los israelitas para castigar los grupos de Hezbolá, en la guerra de los meses de julio-agosto del año 2006.
 
Saliendo de las tierras de Tiro, Jesús pasó por Sidón y, dando la vuelta al lago de Galilea, llegó al territorio de la Decápolis. Allí le presentaron un sordo que hablaba con dificultad, y le pidieron que le impusiera la mano.
Jesús lo apartó de la gente, le metió los dedos en los oídos y con su saliva le tocó la lengua. En seguida levantó los ojos al cielo, suspiró y dijo: «Effetá», que quiere decir: «Ábrete.»
Al instante se le abrieron los oídos, le desapareció el defecto de la lengua y comenzó a hablar correctamente. Jesús les mandó que no se lo dijeran a nadie, pero cuanto más insistía, tanto más ellos lo publicaban.
Estaban fuera de sí y decían muy asombrados: «Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos.»
 
Lunes 10 de Septiembre de 2018
Evangelio según Lucas 6,6-11
 
María y José impusieron el nombre de Jesús a su propio hijo. Jesús fue el sujeto de las profecías, el Mesías esperado. Es Iehosua, o sea, Yavé liberador. Es el nombre propio del hijo de María y él que más se acerca a su vocación: el Dios que libera.
 
Otro sábado Jesús había entrado en la sinagoga y enseñaba. Había allí un hombre que tenía paralizada la mano derecha. Los maestros de la Ley y los fariseos espiaban a Jesús para ver si hacía una curación en día sábado y encontrar así motivo para acusarlo.
Pero Jesús, que conocía sus pensamientos, dijo al hombre que tenía la mano paralizada: «Levántate y ponte ahí en medio.» El se levantó y permaneció de pie. Entonces Jesús les dijo: «A ustedes les pregunto: ¿Qué permite hacer la Ley en día sábado: hacer el bien o hacer daño, salvar una vida o destruirla?»
Paseando entonces su mirada sobre todos ellos, dijo al hombre: «Extiende tu mano.» Lo hizo, y su mano quedó sana. Pero ellos se llenaron de rabia y comenzaron a discutir entre sí qué podrían hacer contra Jesús.
Pasos paralelos en los Evangelios según: Mt 12,9-14. Mc 3,1-6. Lc 13,10-17; 14,1-6.
 
Martes 11 de Septiembre de 2018
Evangelio según Lucas 6,12-19
 
La curación se consideraba de hecho resultado de un ritual al que se sometía a un enfermo y  no tanto por los efectos de la medicina. Muestra de ello se encuentra en el Levítico 13-14, en relación con enfermedades cutáneas, identificadas a menudo de lepra.
La sanación podía ser obra de algún taumaturgo (Mt 11,5; Jn 9,2s), o de algún dios curador que actuaba por mediación de sus sacerdotes profetas (2R 5,1-19). En algunos casos tenía valor de signo.
 
En aquellos días se fue a orar a un cerro y pasó toda la noche en oración con Dios. Al llegar el día llamó a sus discípulos y escogió a doce de ellos, a los que llamó apóstoles: Simón, al que le dio el nombre de Pedro, y su hermano Andrés, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago, hijo de Alfeo, Simón, apodado Zelote, Judas, hermano de Santiago, y Judas Iscariote, que fue el traidor.
Jesús bajó con ellos y se detuvo en un lugar llano. Había allí un numeroso grupo de discípulos suyos y una cantidad de gente procedente de toda Judea y de Jerusalén y también de la costa de Tiro y de Sidón. Habían venido para oírlo y para que los sanara de sus enfermedades; también los atormentados por espíritus malos recibían curación.
Por eso cada cual trataba de tocarlo, porque de él salía una fuerza que los sanaba a todos.
Pasos paralelos en los Evangelios según: Mt 10,1-4; 4,24-25. Mc 3,7-19.
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Miércoles 12 de Septiembre de 2018
Evangelio según Lucas 6,20-26
 
Los pobres, en el texto bíblico, son aquellos que ponen toda su confianza en Dios, a semejanza de los que nada poseen y todo lo espera de Dios y trabajan animosamente para aprovechar los dones del Señor, que todo ser humano posee desde su nacimiento.
 
El, entonces, dirigió la mirada hacia sus discípulos y les dijo:
«Felices ustedes los pobres, porque de ustedes es el Reino de Dios. 21 Felices ustedes los que ahora tienen hambre, porque serán saciados. Felices ustedes los que lloran, porque reirán.
Felices ustedes si los hombres los odian, los expulsan, los insultan y los consideran unos delincuentes a causa del Hijo del Hombre. Alégrense en ese momento y llénense de gozo, porque les espera una recompensa grande en el cielo. Recuerden que de esa manera trataron también a los profetas en tiempos de sus padres.
Pero ¡pobres de ustedes, los ricos, porque tienen ya su consuelo!
¡Pobres de ustedes, los que ahora están satisfechos, porque después tendrán hambre!
¡Pobres de ustedes los que ahora ríen, porque van a llorar de pena!
¡Pobres de ustedes cuando todos hablen bien de ustedes, porque de esa misma manera trataron a los falsos profetas en tiempos de sus antepasados!
Paso paralelo en el Evangelio según: Mt 5,1-12.
 
Jueves 13 de Septiembre de 2018
Evangelio según Lucas 6,27-38
 
El amor a los enemigos es un mandamiento explícito de Jesús (Mt 5,44; Lc 6,27.35) aunque parece ser, según algunos autores, que está implícito en las enseñanzas del A.T.
 
Yo les digo a ustedes que me escuchan: amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian, bendigan a los que los maldicen, rueguen por los que los maltratan. Al que te golpea en una mejilla, preséntale también la otra. Al que te arrebata el manto, entrégale también el vestido.
Da al que te pide, y al que te quita lo tuyo, no se lo reclames.
Traten a los demás como quieren que ellos les traten a ustedes. Porque si ustedes aman a los que los aman, ¿qué mérito tienen? Hasta los malos aman a los que los aman. Y si hacen bien a los que les hacen bien, ¿qué gracia tiene? También los pecadores obran así. Y si prestan algo a los que les pueden retribuir, ¿qué gracia tiene? También los pecadores prestan a pecadores para que éstos correspondan con algo.
Amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar nada a cambio. Entonces la recompensa de ustedes será grande y serán hijos del Altísimo, que es bueno con los ingratos y los pecadores. Sean compasivos como es compasivo el Padre de ustedes.
No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados.
Den, y se les dará; se les echará en su delantal una medida colmada, apretada y rebosante. Porque con la medida que ustedes midan serán medidos ustedes.»
Pasos paralelos en el Evangelio según: Mt 5,44-45; 39-40.42; 7,12.
 
Viernes 14 de Septiembre de 2018
Evangelio según Lucas 6,39-42
 
El ojo es el órgano de la visión y espejo del alma. Es el principal instrumento del conocimiento (Jb 24,15) así pues fuera de los ojos significa “sin saberlo” (Nm 15,24), el hombre del ojo abierto, es el vidente (Nm 24,3.15). Lo que no se entiende permanece oculto a los ojos (Lc 19,42).
 
Jesús les puso también esta comparación: «¿Puede un ciego guiar a otro ciego? Ciertamente caerán ambos en algún hoyo.
El discípulo no está por encima de su maestro, pero si se deja formar, se parecerá a su maestro.
¿Y por qué te fijas en la pelusa que tiene tu hermano en un ojo, si no eres consciente de la viga que tienes en el tuyo? ¿Cómo puedes decir a tu hermano: ‘’Hermano, deja que te saque la pelusa que tienes en el ojo’’, si tú no ves la viga en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu propio ojo para que veas con claridad, y entonces sacarás la pelusa del ojo de tu hermano.
Pasos paralelos en el Evangelio Según: Mt 15,14; 10,24-25. Jn13,16; 15,20.
 
Sábado 15 de Septiembre de 2018
Evangelio según Lucas 6,43-49
 
Betfagé, la aldea donde Jesús consiguió el burrito, que significa casa de los  higos. La cosecha principal se da en agosto y es uno de los tres frutos más importantes de la Palestina bíblica, junto al sicómoro y la uva.   
 
No hay árbol bueno que dé frutos malos, ni tampoco árbol malo que dé frutos buenos. Cada árbol se conoce por sus frutos. No se recogen higos de los espinos ni se sacan uvas de las zarzas. Así, el hombre bueno saca cosas buenas del tesoro que tiene en su corazón, mientras que el malo, de su fondo malo saca cosas malas. La boca habla de lo que está lleno el corazón.
¿Por qué me llaman: ¡Señor! ¡Señor!, y no hacen lo que digo?
Les voy a decir a quién se parece el que viene a mí y escucha mis palabras y las practica.  Se parece a un hombre que construyó una casa; cavó profundamente y puso los cimientos sobre la roca; vino una inundación y la corriente se precipitó sobre la casa, pero no pudo removerla porque estaba bien construida.
Por el contrario, el que escucha, pero no pone en práctica, se parece a un hombre que construyó su casa sobre tierra, sin cimientos. La corriente se precipitó sobre ella y en seguida se desmoronó, siendo grande el desastre de aquella casa.
Pasos paralelos en el Evangelio Según: Mt 12,33-35; 7,21.24-27.
 
 
16 al 22 de Septiembre 2018
Vigésima cuarta Semana del Tiempo Ordinario
 
.En el evangelio de Marcos, de este domingo, Jesús pregunta a sus discípulos sobre lo que dice la gente de Él y hace el primer anuncio de su pasión y muerte.
Los evangelios continuados de Lucas, desde el lunes hasta el sábado, nos presentan los siguientes temas: la fe del centurión romano, la viuda de Naim, Jesús ser humano, la mujer pecadora, las mujeres seguidoras de Jesús y la semilla como Palabra de Dios.
 
Domingo 16 de Septiembre de 2018
Evangelio según Marcos 8,27-35
 
Desde Betsaida Jesús se dirige a Cesarea de Filipo, ciudad construida por el tetrarca del mismo nombre, cerca de un santuario dedicado al dios Pan, la antigua Panea (hoy Banias). Es una ciudad situada cerca de una de las principales fuentes del Jordán, al pie del Hermón,  del lado sudoeste. Desde el lugar se controlaba el camino entre Tiro y Damasco y se vigilaba también la fértil llanura del lago Huleh.
 
Salió Jesús con sus discípulos hacia los pueblos de Cesarea de Filipo, y por el camino les preguntó: « ¿Quién dice la gente que soy yo?» Ellos contestaron: «Algunos dicen que eres Juan Bautista, otros que Elías o alguno de los profetas.»
Entonces Jesús les preguntó: «Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?» Pedro le contestó: «Tú eres el Mesías.» Pero Jesús les dijo con firmeza que no conversaran sobre él.
Luego comenzó a enseñarles que el Hijo del Hombre debía sufrir mucho y ser rechazado por los notables, los jefes de los sacerdotes y los maestros de la Ley, que sería condenado a muerte y resucitaría a los tres días. Jesús hablaba de esto con mucha seguridad. Pedro, pues, lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo. Pero Jesús, dándose la vuelta, vio muy cerca a sus discípulos. Entonces reprendió a Pedro y le dijo: « ¡Apártate y ponte detrás de mí, Satanás! Tus ambiciones no son las de Dios, sino de los hombres.»
Luego Jesús llamó a sus discípulos y a toda la gente y les dijo: «El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo, tome su cruz y me siga. Pues el que quiera asegurar su vida la perderá, y el que sacrifique su vida (por mí y) por el Evangelio, la salvará.
Pasos paralelos en los Evangelios según: Mt 16,13-28; 21-42. Lc 9,18-27.
 
Lunes 17 de Septiembre de 2018
Evangelio según Lucas 7,1-10
 
Centurión, o capitán, era un oficial romano que mandaba una centuria, la unidad más reducida de la infantería romana que consistía de 60 a cien soldados.
 
Cuando terminó de enseñar al pueblo con estas palabras, Jesús entró en Cafarnaúm.
Había allí un capitán que tenía un sirviente muy enfermo al que quería mucho, y que estaba a punto de morir. Habiendo oído hablar de Jesús, le envió algunos judíos importantes para rogarle que viniera y salvara a su siervo. Llegaron donde Jesús y le rogaron insistentemente, diciéndole: «Este hombre se merece que le hagas este favor, pues ama a nuestro pueblo y nos ha construido una sinagoga.»
Jesús se puso en camino con ellos. No estaban ya lejos de la casa cuando el capitán envió a unos amigos para que le dijeran: «Señor, no te molestes, pues ¿quién soy yo, para que entres bajo mi techo? Por eso ni siquiera me atreví a ir personalmente donde ti. Basta que tú digas una palabra y mi sirviente se sanará. Yo mismo, a pesar de que soy un subalterno, tengo soldados a mis órdenes, y cuando le ordeno a uno: “Vete”, va; y si le digo a otro: “Ven”, viene; y si digo a mi sirviente: “Has esto”, lo hace.»
Al oír estas palabras, Jesús quedó admirado, y volviéndose hacia la gente que lo seguía, dijo: «Les aseguro que ni siquiera en Israel he hallado una fe tan grande.»
Y cuando los enviados regresaron a casa, encontraron al sirviente totalmente restablecido.
Pasos paralelos en los Evangelios según: Mt 8,5-10.13. Jn 4,46-54.
 
Martes 18 de Septiembre de 2018
Evangelio según Lucas 7,11-17
 
Naim es una pequeña aldea que todavía lleva este nombre en la llanura de Jezreel, unos pocos Km al sur de Nazaret, en el borde del Hermón menor y, generalmente se le acepta como el escenario del relato evangélico de la siguiente perícopa.
 
Jesús se dirigió poco después a un pueblo llamado Naín, y con él iban sus discípulos y un buen número de personas. Cuando llegó a la puerta del pueblo, sacaban a enterrar a un muerto: era el hijo único de su madre, que era viuda, y mucha gente del pueblo la acompañaba.
Al verla, el Señor se compadeció de ella y le dijo: «No llores.» Después se acercó y tocó el féretro. Los que lo llevaban se detuvieron. Dijo Jesús entonces: «Joven, yo te lo mando, levántate.» Se incorporó el muerto inmediatamente y se puso a hablar. Y Jesús se lo entregó a su madre.
Un santo temor se apoderó de todos y alababan a Dios, diciendo: «Es un gran profeta el que nos ha llegado. Dios ha visitado a su pueblo.» Lo mismo se rumoreaba de él en todo el país judío y en sus alrededores.
 
Miércoles 19 de Septiembre de 2018
Evangelio según Lucas 7,31-35
 
Juan Bautista es hijo del sacerdote Zacarías y de Isabel (Lc 1,5). El escritor judío Josefo  hace referencia a la actividad de Juan el Bautista y profeta en el año 27-28 de nuestra era (Ant. 18,116-119).
 
¿Con quién puedo comparar a los hombres del tiempo presente? Son como niños sentados en la plaza, que se quejan unos de otros: ‘’Les tocamos la flauta y no han bailado; les cantamos canciones tristes y no han querido llorar. ’’
Porque vino Juan el Bautista, que no comía pan ni bebía vino, y dijeron: Está endemoniado. Luego vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen: Es un comilón y un borracho, amigo de cobradores de impuestos y de pecadores. Sin embargo, los hijos de la Sabiduría la reconocen en su manera de actuar.»
Paso paralelo en del Evangelio según: Mt 11,16-19.
 
Jueves 20 de Septiembre de 2018
Evangelio según Lucas 7,36-50
 
Los judíos comían sentados a una mesa como lo hacemos nosotros, pero en las fiestas se colocaban divanes con almohadones para que la gente se reclinase y descansase con comodidad, ocupando lugares según la categoría de cada uno.
 
Un fariseo invitó a Jesús a comer. Entró en casa del fariseo y se reclinó en el sofá para comer. En aquel pueblo había una mujer conocida como una pecadora; al enterarse de que Jesús estaba comiendo en casa del fariseo, tomó un frasco de perfume, se colocó detrás de él, a sus pies, y se puso a llorar. Sus lágrimas empezaron a regar los pies de Jesús y ella trató de secarlos con su cabello. Luego le besaba los pies y derramaba sobre ellos el perfume.
Al ver esto el fariseo que lo había invitado, se dijo interiormente: «Si este hombre fuera profeta, sabría que la mujer que lo está tocando es una pecadora, conocería a la mujer y lo que vale.»
Pero Jesús, tomando la palabra, le dijo: «Simón, tengo algo que decirte.» Simón contestó: «Habla, Maestro.» Y Jesús le dijo: «Un prestamista tenía dos deudores: uno le debía quinientas monedas y el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagarle, les perdonó la deuda a ambos. ¿Cuál de los dos lo querrá más?»
Simón le contestó: «Pienso que aquel a quien le perdonó más.» Y Jesús le dijo: «Has juzgado bien.»
Y volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón: «¿Ves a esta mujer? Cuando entré en tu casa, no me ofreciste agua para los pies, mientras que ella me ha lavado los pies con sus lágrimas y me los ha secado con sus cabellos. Tú no me has recibido con un beso, pero ella, desde que entró, no ha dejado de cubrirme los pies de besos. Tú no me ungiste la cabeza con aceite; ella, en cambio, ha derramado perfume sobre mis pies.
Por eso te digo que sus pecados, sus numerosos pecados, le quedan perdonados, por el mucho amor que ha manifestado. En cambio aquel al que se le perdona poco, demuestra poco amor.»
Jesús dijo después a la mujer: «Tus pecados te quedan perdonados». Y los que estaban con él a la mesa empezaron a pensar: «¿Así que ahora pretende perdonar pecados?»
Pero de nuevo Jesús se dirigió a la mujer: «Tu fe te ha salvado, vete en paz.»
Pasos paralelos en los Evangelios según: Mt 16,14; 21,31. Jn 4,18-19.
 
Viernes 21 de Septiembre de 2018
Evangelio según Lucas 8,1-3
 
Las mujeres son testigos importantes y únicos en la vida de Jesús. Las encontramos en: Mt 14,21; 27,55; 28,15. Mc 15,40. Lc 8,2; 11,27; 23,27; 23,49.55; 24,1.10.22.24. Además hay muchas mujeres que están citadas al singular y tuvieron que ver en forma extraordinaria con la vida de Jesús, como: María su madre, la Magdalena, Marta la hermana de Lázaro, María la madre de Santiago y de José, la madre de los hijos de Zebedeos, Salomé, la samaritana y otras.
 
Jesús iba recorriendo ciudades y aldeas predicando y anunciando la Buena Nueva del Reino de Dios. Lo acompañaban los Doce y también algunas mujeres a las que había curado de espíritus malos o de enfermedades: María, por sobrenombre Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de un administrador de Herodes, llamado Cuza; Susana, y varias otras que los atendían con sus propios recursos.
Pasos paralelos en los Evangelios Según: Mt 4,23; 9,35; 27,55-56. Mc 1,39; 13,40-41.
 
Sábado 22 de Septiembre de 2018
Evangelio según Lucas 8,4-15
 
La parábola es semejante a una alegoría para ilustrar una verdad espiritual con ejemplos de la vida real, del ambiente campesino y familiar en que predicaba Jesús. El reino de los cielos es semejante a: la semilla, el campo, las monedas, etc. Jesús contó más de 40 parábolas.
 
Un día se congregó un gran número de personas, pues la gente venía a verlo de todas las ciudades, y Jesús se puso a hablarles por medio de comparaciones o parábolas:
«El sembrador salió a sembrar. Al ir sembrando, una parte del grano cayó a lo largo del camino, lo pisotearon y las aves del cielo lo comieron.  Otra parte cayó sobre rocas; brotó, pero luego se secó por falta de humedad. Otra cayó entre espinos, y los espinos crecieron con la semilla y la ahogaron. Y otra cayó en tierra buena, creció y produjo el ciento por uno.» Al terminar, Jesús exclamó: «Escuchen, pues, si ustedes tienen oídos para oír.»
Sus discípulos le preguntaron qué quería decir aquella comparación. Jesús les contestó: «A ustedes se les concede conocer los misterios del Reino de Dios, mientras que a los demás les llega en parábolas. Así, pues, mirando no ven y oyendo no comprenden.
Aprendan lo que significa esta comparación: La semilla es la palabra de Dios. Los que están a lo largo del camino son los que han escuchado la palabra, pero después viene el diablo y la arranca de su corazón, pues no quiere que crean y se salven. Lo que cayó sobre la roca son los que, al escuchar la palabra, la acogen con alegría, pero no tienen raíz; no creen más que por un tiempo y fallan en la hora de la prueba. Lo que cayó entre espinos son los que han escuchado, pero las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida los ahogan mientras van caminando, y no llegan a madurar. Y lo que cae en tierra buena son los que reciben la palabra con un corazón noble y generoso, la guardan y, perseverando, dan fruto.
Pasos paralelos en los Evangelios según: Mc 4,1-9. Mt 13,1-11.12. Mc 4,10-12.14-20.
 
 
23 al 29 de Septiembre 2018
Vigésima quinta Semana del Tiempo Ordinario
 
 
El evangelio de Marcos, de este domingo, nos presenta la premonición de la pasión y el reino de Dios.
En la semana leemos las perícopas de Lucas que nos hablan de: la lámpara encendida puesta para iluminar, los verdaderos hermanos de Jesús, las condiciones para ser discípulos de Jesús, el problema de Herodes, un nuevo anuncio de la pasión y muerte de Jesús.
 
Domingo 23 de Septiembre de 2018
Evangelio según Marcos 9,30-37
 
Galilea era la región norte de Palestina, al oeste del Jordán, región donde Jesús se crió y  evangelizó con sus discípulos y discípulas, en su mayoría  de origen galileo. Los galileos eran considerados judíos de segunda clase por no conocer y observar a cabalidad la Torah.
  
Se marcharon de allí y se desplazaban por Galilea. Jesús quería que nadie lo supiera, porque iba enseñando a sus discípulos. Y les decía: «El Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo harán morir, pero tres días después de su muerte resucitará.» De todos modos los discípulos no entendían lo que les hablaba, y tenían miedo de preguntarle qué quería decir.
Llegaron a Cafarnaúm, y una vez en casa, Jesús les preguntó: «¿De qué venían discutiendo por el camino?» Ellos se quedaron callados, pues habían discutido entre sí sobre quién era el más importante de todos.
Entonces se sentó, llamó a los Doce y les dijo: «Si alguno quiere ser el primero, que se haga el último y el servidor de todos.»  Después tomó a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: «El que recibe a un niño como éste en mi nombre, me recibe a mí; y el que me recibe, no me recibe a mí, sino al que me ha enviado.»
Pasos paralelos en los Evangelios según: Mt 17,22-23; 18,1-5. Lc 9,43-48.
 
Lunes 24 de Septiembre de 2018
Evangelio según Lucas 8,16-18
 
La luz es relacionada con el gozo, la bendición y la vida, en contraste con el dolor, la adversidad y la muerte (Gn 1,3s; Jb 10,22; 18,5s).  En tiempos primitivos ya significaba la presencia y el favor de Dios (Cf salmo 27,1. Is 9,2.2. Cor 4,6), en contraste con el juicio de Dios (Am 5,18). De esta y otra fuente surge un dualismo efectivo muy marcado entre la luz y  la tiniebla, es decir, entre el bien y el mal.
 
Nadie enciende una lámpara para cubrirla con una vasija o para colocarla debajo de la cama. Por el contrario, la pone sobre un candelero para que los que entren vean la luz. No hay nada escondido que no deba ser descubierto, ni nada tan secreto que no llegue a conocerse y salir a la luz. Por tanto, fíjense bien en la manera como escuchan. Porque al que produce se le dará, y al que no tiene se le quitará hasta lo que cree tener.»
Pasos paralelos en los Evangelios según: Mc 4,21-22.24-25. Mt 10,26.13,12;25,29.
 
Martes 25 de Septiembre de 2018
Evangelio según Lucas 8,19-21
 
El parentesco consistía básicamente en la posesión de una misma sangre, y era más fuerte cuanto más próxima a su origen en la casa del padre, pero no se perdía en las ramificaciones más alejadas de la relación familiar. El término primos no existía en el idioma hebreo pero sí en el griego-koiné. Desde allí la confusión surgida para determinar si Jesús tenía hermanos o solamente primos.
 
Su madre y sus hermanos querían verlo, pero no podían llegar hasta él por el gentío que había. Alguien dio a Jesús este recado: «Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte.» Jesús respondió: «Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen.»
Pasos paralelos en los Evangelios según: Mc 3,31-35. Mt 12,46-50.
 
Miércoles 26 de Septiembre de 2018
Evangelio según Lucas 9,1-6
 
El seguimiento de Jesús implica fe y abandono en Dios. Los requerimientos elegidos por el Maestro varían según los evangelistas pero todos subrayan la necesidad de ser de ejemplo de desprendimiento y con  confianza plena  en la providencia.
 
Jesús reunió a los Doce y les dio autoridad para expulsar todos los malos espíritus y poder para curar enfermedades. Después los envió a anunciar el Reino de Dios y devolver la salud a las personas.
Les dijo: «No lleven nada para el camino: ni bolsa colgada del bastón, ni pan, ni plata, ni siquiera vestido de repuesto. Cuando los reciban en una casa, quédense en ella hasta que se vayan de ese lugar. Pero donde no los quieran recibir, no salgan del pueblo sin antes sacudir el polvo de sus pies: esto será un testimonio contra ellos.»
Ellos partieron a recorrer los pueblos; predicaban la Buena Nueva y hacían curaciones en todos los lugares.
Pasos paralelos los Evangelios según: Mt 10,1-5.8-14. Mc 6,7-13.
 
Jueves 27 de Septiembre de 2015
Evangelio según Lucas 9,7-9
 
El Herodes Antipa, hijo de Herodes el grande, heredó los territorio de Galilea y Perea. En los evangelios ocupa un lugar prominente principalmente por su participación en el encarcelamiento y ejecución de Juan el Bautista (Mr 6,14-28), y por su breve encuentro con Jesús, cuando este le fue enviado por Pilato para ser juzgado (Lc 23,7ss).
 
El virrey Herodes se enteró de todo lo que estaba ocurriendo y no sabía qué pensar, porque unos decían: «Es Juan, que ha resucitado de entre los muertos»;  y otros: «Es Elías que ha reaparecido»; y otros: «Es alguno de los antiguos profetas que ha resucitado.» Pero Herodes se decía: «A Juan le hice cortar la cabeza. ¿Quién es entonces éste, del cual me cuentan cosas tan raras?» Y tenía ganas de verlo.
Pasos paralelos en los Evangelios según: Mc 6,14-16. Mt 14,1-2.
 
Viernes 28 de Septiembre de 2018
Evangelio según Lucas 9,18-22
 
El profeta Elías, el tesbita de Galaad, vivió y profetizó en el Reino del Norte, en el siglo IX, durante el reinado de Ajab y Jesabel. Fue un profeta popular que realizó milagros y llevó esperanza a la gente humilde. Era todavía recordado y admirado en el tiempo de Jesús.
 
Un día Jesús se había apartado un poco para orar, pero sus discípulos estaban con él. Entonces les preguntó: «Según el parecer de la gente, ¿quién soy yo?»
Ellos contestaron: «Unos dicen que eres Juan Bautista, otros que Elías, y otros que eres alguno de los profetas antiguos que ha resucitado.» Entonces les preguntó: «Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?» Pedro respondió: «Tú eres el Cristo de Dios.» Jesús les hizo esta advertencia: «No se lo digan a nadie».
Y les decía: «El Hijo del Hombre tiene que sufrir mucho y ser rechazado por las autoridades judías, por los jefes de los sacerdotes y por los maestros de la Ley. Lo condenarán a muerte, pero tres días después resucitará.»
Pasos paralelos en los Evangelios según: Mc 8,27-31. Mt 16,13-21.
 
Sábado 29 de Septiembre de 2018
Evangelio según Lucas 9,43b-45
 
Es necesario al discípulo del sabio “escuchar” (Sl 34,12); si “escucha” se le alaba (Pr 8,34), porque escuchar y adquirir la sabiduría son lo mismo (Pr 23,19).
Escuchar la actitud que el suplicante espera de Dios misericordioso (Ex 22,26), al cual clama y suplica (Sl 4,2). Si Dios no escucha solo puede deberse a la maldad de los hombres (Is 59,1-3), ya que escuchar supone reciprocidad.
 
Mientras todos quedaban admirados por las cosas que hacía, Jesús dijo a sus discípulos: «Escuchen y recuerden lo que ahora les digo: El Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de los hombres.» Pero ellos no entendieron estas palabras. Algo les impedía comprender lo que significaban, y no se atrevían a pedirle una aclaración.
Pasos paralelos en los Evangelios según: Mt 17,22. Mc 9,30-32.

 

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